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Pensar en la naturaleza para restaurar la economía
Es una realidad que pasar tiempo al aire libre y con la naturaleza es bueno para la salud. Tanto es así, que muchos doctores lo están prescribiendo para mejorar la esperanza de vida de sus pacientes, al identificar que esta práctica ayuda a disminuir los niveles de estrés, la presión arterial y reduce el riesgo de desarrollar asma, alergias, diabetes y enfermedades cardiovasculares.
Tal vez nos sorprenda que esta sea una práctica médica, pero piense: ¿Antes de la pandemia sacaba usted al menos 120 minutos de su semana para disfrutar de la naturaleza? Probablemente no, pero si estuvo o sigue confinado en su hogar por la cuarentena, es muy posible que haya aumentado su anhelo por salir a pasear, hacer un picnic en un parque, ir a ver el atardecer a la montaña o a la playa… o realizar muchas otras actividades que nos han hecho valorar el efecto que la naturaleza tiene en nuestro bienestar mental y físico.
El COVID-19 y la naturaleza: una espada de doble filo
Si el confinamiento producto del COVID-19 nos ha demostrado cómo la salud y el bienestar de cada familia dependen en gran parte de la naturaleza, también nos ha hecho reflexionar en como los seres humanos nos hemos encargado de enfermar esa fuente de salud.
Muchos señalan que no es coincidencia que dos tercios de las enfermedades emergentes en la modernidad sean transmitidas por otras especies (71% originadas en la vida silvestre), debido a la notable invasión humana que acontece en todos los ecosistemas. Actualmente, tres cuartas partes de la superficie terrestre están alteradas por el ser humano y la extinción de especies está ocurriendo a una taza casi mil veces más acelerada que la natural.
De hecho, se ha demostrado que conforme se ha ido deforestando el Amazonas, han aumentado los casos de malaria, ya que el “nuevo” hábitat promueve la reproducción y supervivencia de los mosquitos. Así mismo, enfermedades como el Ébola, Lyme, VIH y SARS han sido producto de un uso y contacto inadecuado con la naturaleza. En otras palabras, la sobreexplotación de la vida silvestre, la contaminación y el calentamiento global, son algunos de los factores que han impulsado el surgimiento de nuevas enfermedades, al desequilibrar los ecosistemas y exponer al ser humano al contagio.
El impacto en la naturaleza ante el confinamiento humano
Con un desaceleramiento en el ritmo de la vida y la mayoría de personas esperando en sus hogares, se ha dado una aparente reaparición de algunas especies en distintas partes del mundo. Por ejemplo, han regresado los peces a las aguas de Venecia, los jabalíes han salido a las calles de Bégamo, los delifnes visitan el puerto de Cagliari, entre otros.
Esa es una gran noticia para celebrar. Pero, lamentablemente no podemos ser ingenuos y pensar que el virus solo deja un saldo positivo en lo que respecta a la naturaleza. La mayor parte de la biodiversidad del mundo se encuentra en países pobres, donde el impacto económico del virus es devastador y la falta de turismo está dejando sin recursos a los gobiernos para dar mantenimiento a las áreas protegidas. Esta situación podría eventualmente provocar un aumento de la explotación de esos recursos naturales, pasando nuevamente su factura a la naturaleza y a nuestra salud.
La relación entre la naturaleza y la economía
El sistema económico actual ha ejercido mucha presión sobre el medio ambiente, lo que ha resultado en un efecto dominó. Como demostró el Foro Económico Mundial en uno de sus informes, más de la mitad del Producto Interno Bruto a nivel mundial depende, en gran medida o de manera moderada, de la naturaleza.
Cada dólar invertido en restaurar el medio ambiente resulta en un beneficio económico de $9 para un país. Incluso se ha reportado que si cambiamos la manera en que cultivamos y producimos alimentos, podrían liberarse $4.5 billones al año, útiles para desarrollar nuevos negocios con un menor impacto social y ambiental. Así, cuando un elemento del sistema, como es en este caso la naturaleza, se desestabiliza, se afecta el funcionamiento de la totalidad (economía, sociedad, salud, etc).
Tendencias en crecimiento
El campo y las zonas verdes se han vuelto cada vez más atractivas para los consumidores, impulsando las siguientes tendencias (según Foresight Factory):
- Productos y servicios con un enfoque natural. Esta búsqueda de conexión con la naturaleza, abre para las marcas la oportunidad de aprovechar esa necesidad para desarrollar productos más naturales o experiencias que respondan a este anhelo. Por ejemplo, ofrecer terapias con productos naturales, productos orgánicos, aceites esenciales, o actividades en el exterior. Si una empresa ya cuentan con un servicio o producto que responda a esta necesidad, puede resaltar sus beneficios y las propiedades curativas que ofrece.
- Turismo natual. También el turismo natural está ganando importancia y es probable que sea una palanca para reactivar la economía de países como Costa Rica. De hecho, en el 2019 un 44% de los consumidores chinos tomaron una vacación para estar más cerca de la naturaleza, y esta práctica también se ha visto en países como Corea del Sur, Canadá y E.E.U.U. A nivel global, en el 2018, 22% de los consumidores dijeron que “el estar más cerca de la naturaleza” fue una de las tres razones principales por las que tomaron una vacación (según Foresight Factory, 2020).
- Responsabilidad social enfocada en la naturaleza. Al aumentar la consciencia entre los consumidores por proteger el medio ambiente, también se espera un aumento de iniciativas por parte de la marcas. Por ejemplo, se ha identificado un incremento en la utilización de los plásticos de un solo uso, debido al aumento de pedidos por delivery. Es esencial, entonces, que las empresas identifiquen este tipo de situaciones para promover e implemantar prácticas más sustentables dentro de su gestión. A su vez, los proyectos de responsabilidad social empresarial enfocados en enfrentar la pandemia, con involucramiento de los clientes, cobran especial importancia.
- Rediseño de espacios. Se prevee que habrá un cambio en el diseño de las ciudades y los espacios, dandole más importancia a las áreas verdes. Este es un tipo de iniciativa donde se pueden involucrar distintas empresas, desarrollando y manteniendo parques en ciudades o espacios abiertos de la mano sus comunidades.
- Estilo de vida rural. Foresight Factory (2020) identificó que muchas personas están aspirando a adoptar un estilo de vida más rural -como se observa en la comunidad de TikTok llamada “Cottagecore”-. De hecho, en el 2019, 55% de los consumidores globales sintieron la necesidad de estár más cerca de áreas rurales (una tendencia fuerte en Europa), escapar de la rutina y adoptar una vida más sencilla. Las marcas tienen la oportunidad de ayudar a los consumidores a acercarse a la naturaleza, por un día o toda su vida.
El futuro del mundo y los negocios
La pandemia se ha convertido en una invitación para apreciar lo que tenemos, generar una mayor conciencia ambiental y repensar las prácticas pasadas que tanto daño le han hecho al mundo y a nuestra salud. De esta forma, debemos asegurarnos de que en el mundo post-pandemia la conservación siga siendo una prioridad y una forma de encontrar nuevas oportunidades para avanzar como sociedad.
Al final, las decisiones tomadas sobre cómo estimular el crecimiento y responder a la pandemia hoy, determinarán la salud futura, el bienestar y la estabilidad de las personas, los negocios y el planeta.

ANNALECT
Annalect – Unidad de consultoría en efectividad de marketing basado en Datos y analítica de OmnicomMediaGroup.